Magde Martínez, la Cartografía Celeste
Magde Martínez nació en la isla de Cuba. Desde el primer soplo, descubrió que el arte no es un adorno, sino una vía para explorar las geografías inconfesables del sentir. En sus obras tempranas ya vibraba la chispa de lo ineludible: esa necesidad de liberar el eco que se lleva dentro. The trip. Creyente del dogma esencial —que "todo niño es un artista"—, inició su peregrinaje en la pintura y en la poesía. Dos disciplinas en apariencia distintas, pero que para ella convergen en el mismo propósito: la búsqueda de lo que reside, indomable, en el alma humana. Blue sun. Su pincel camina por el sendero del autodidacta. Magde se decanta por la abstracción, ese lenguaje sin fronteras que le permite verter directamente sobre el lienzo el flujo de las emociones, la textura de la naturaleza y el misterio profundo de lo desconocido. La astrología, antigua consejera, se convirtió en una de sus mayores fuentes de inspiración, una cartografía celeste que orienta el color. Seventh silence. E...